István Eörsi -appertura (Tradujo por Frigyes Szendrõ)

 

Las hojas gráficas de Zoltán Simon


Inauguración de István Eörsi

Estimados amigos, si pienso cómo siento, que cualquier actividad artística válida es la creación de un mundo, entonces en este espacio entre las hojas gráficas de Zoltán Simon debo preguntarme: ?En que mundo estoy? La vista más superficial me convence, que esto aquí, es un mundo unido. ?Cómo es? ?Es bonito? De ninguna manera podría llamarlo bonito. El artista no tiene razón especial, para ver el mundo bonito. Estoy de acuerdo: desde hace mucho pienso pues, que estamos viviendo en una época, donde la belleza está en la frontera del reino de la estética. A pesar, de que este mundo no es bonito, se empapa del erotismo. Arriba de los bustos preciosos, cabeza de pájaro con pico. El animalismo del deseo y la provocación del mismo, la transformación de la belleza en grotesco. La notable sensualidad de los cuerpos viejos disuelve la funcionalidad de la sexualidad y erotismo, y lo convierte en el paradigma básico. El contacto es escaso entre cuerpos ?será posible de conectarlos? Blanca línea de demarcación hay entre aquellos que quieren reconciliarse. El deseo convertido en grotesco es casi bonito, pero sin la aspiración de armonía no es enteramente bello. Quizás el artista teme, que esa armonía en el momento de la realización se transforme en mentira. Ayer, visitando este mundo, descubrí el único toque feliz: vi en el autorretrato del artista, la palma de un lagarto entre su nariz y el extremo de su labio. Hay esperanza entonces.

En su mundo sus criaturas se esconden. Las caras se desvanecen atrás de máscaras, debajo de las pinturas. Simon, que a la vez es maestro del tatuaje aprovecha las experiencias de este arte. La caras fuertemente pintadas enfatizan y guardan los secretos. En su mundo, e igual que en el nuestro, el colectivo de donde se origina, no es fácil, ni es recomendable presentarse con la cara desnuda. No soy ni artista plástico, ni esteta, no puedo transmitirles con cuántos y con qué tipo de métodos encubre, distorsiona el artista el todo, que nos ofrece observar. Me gusta el antagonismo “que me vean, pero no me descubran” , pero siento que esta escondidilla no es únicamente juego artístico, sino obligación. Usando la expresión de poeta húngaro, Ady: Es necesario aunque juego, no es fuente de felicidad, como si quisieran quitar estas caras las facciones sobrepuestas, en algunos de estos dibujos. Esta lucha entre la superficie y las profundidades me satisface, por emanar las energías de la inconformidad.

La exposición aparte del retrato un poco femenino de Tan de Witt, tiene un solo héroe masculino. El alma de este mundo es el héroe central a la vez. Me he preguntado varias veces: ?Por qué se dedican con tanto afán los artistas a sus caras? ?Será, porque están siempre a la mano, o procuran auto conocerse? ?Buscarán formas eternas para su autocompasión, o para su autoestima? En el mundo de Simon, nos mira un artista, malhumorado, triste y amargo desde las paredes. La – sin duda – vanidad se mezcla a veces refrescantemente con auto ironía, o con dureza despiadada. La felicidad es ajena de esta cara, tampoco se complace con el toque amable del lagarto. Ayer le pregunté ?por qué la alegría es una rara invitada en el arte? Tal vez, porque la gente alegre tiene mejores cosas que hacer, que la entrega artística. Se rió y me dio la razón. A mí no me tranquilizó haber coincidido. Cada objeto de este mundo llamado Zoltán Simon, que nos rodea, es artísticamente auténtico. Pero este mundo podría ser más amplio si su creador pudiera creer que la alegría es igual fuente de inspiración en las épocas no tan bellas, como lo es el sufrimiento.

Inauguro la exposición...

 

Budapest, 1997. Exhibición de Sótano de Ferencváros