Escrito por -Klára Vértesi (Tradujo por Frigyes Szendrõ)

 

“El artista plástico Zoltán Simon cumplió 50 anos en agosto de 2000. Lamentablemente no se le organizó una exposición. Esto hubiera requerido de una labor difícil y gigantesca del organizador atrevido. Su obra debió haber sido coleccionada de diversos lugares fuera del estudio. Para exponerla, se hubieran requerido exhibidores de vitrinas para sus hojas gráficas. A un lado, debajo o arriba de éstas, proyectores para las ilustraciones de libros, su obra cinematográfica, en conjunto con sus tatuajes.
Pudo haber necesitado varias salas y la investigación exhaustiva de un esteta dedicado. En lugar de todo esto, se les ofrece el presente artículo, que no se debe de tomar como ensayo estético, sino como la recopilación de los pensamientos de un companero y artista contemporáneo sin lujo de detalle sobre la visión y trabajo de Zoltán Simon”....

“?Es necesario catalogar a los artistas y su obra? Sinceramente no. A pesar de esto, existe una jerarquía invisible (?o no tan invisible?) . La obra de Zoltán Simon – afortunadamente – no es conclusa. En sí, sólo se podría catalogar su obra, en orden cronológico. Para presentar su trabajo, no quiero poner ejemplos existentes, o desvanecidos, o bien analogías, de ésta con la de otro artista. No es necesaria la comparación de los universos artísticos. Cada uno pinta, dibuja su presente, su época. Simon no organizó, ni encabezó movimientos estéticos, no se apega a los “ismos”, lo que hace es simonismo (si es necesario ponerle nombre, no confundir con “simonía”). Su obra no tiene contornos bien definidos, sus puntos no se elevan. Tiene temas buenos, mejores y otros que aparentan ser forzados. Con sus formas, integra todo. ?Sus hojas gráficas son bonitas? (Qué es bonito y para quién, serán temas a tratar más adelante). ?Qué puede ser estético en un grabado? La línea en sí. Las superficies, su elaboración. ?Quién y con qué se podrá expresar la infinidad del mundo interno humano, o la infinidad de la naturaleza? ?Se podrá transmitir en sí con mil cuadros? Nunca sucederá. Cada obra es una abstracción y un mundo nuevo infinito.”

“Lo más terrible del desvanecimiento, es la sensación de no haber podido poner todo sobre la mesa, un murmullo quejoso en el lecho – y citaré a un grande – “...me iré con el costal lleno...”-, decía Béla Bartók. Y no fue terrible para él, la pérdida fue nuestra (los descendientes). Comó él, debemos: hacer algunos dibujos, pinturas o estatuas con caballo, en lugar de sólo mirar las gotas de agua en las plantas después de la lluvia y cosas similares… “

“Finalmente no es nuestro deber juzgar al presente, aunque nos caería bien alguna retroalimentación, reconocimiento de nuestros círculos, principalmente por parte de los ámbitos profesionales. Saber en la vida que no trabajamos o creamos en vano. Pero no es lo único que nos motiva en la vida, no es lo primordial. Simon no puede parar su mano, su cerebro, porque la eterna - desde el nacimiento hasta la muerte - e interna intranquilidad, no permite que descanse su pluma, ni siquiera en las situaciones más amargas, ni como dibujante, ni como pensador. En su libro “Vargabetuk” “Vueltas en vano”
(el título lo dice todo, pues él considera que todos los que no se relacionan estrechamente con la creatividad artística son vueltas en vano). Escribe: “En la formación de mi vida, jugaron un papel importante mi infancia libre en los frutales y la adolescencia que pasé en los suburbios de Budapest, con sus propias formas de vida.”

“Cada quince anos organizamos los “exderkovits” una exposición gracias a que aún viven “los puntos seguros”: Szabados, Banga, Ernô Tolvaly, János Romvári, Dóra Keresztes, Ági Gyóni, Sanyi Mohácsi, Gyuri Hernádi, Ági Kolozs, Tibi Tasi, Mari Dorombi y por supuesto Zoltán Simon pero podría enumerar muchos más. No únicamente viven unos en los recuerdos de los otros, los “derkos” son parte importante de la vida artística húngara, esté o no el público al tanto de ellos. Nosotros sabemos uno del otro, aunque no todo el mundo recuerda a todos, ya que su participaron en el taller no fue simultánea. Sitio determinante para dar continuidad a nuestras impresiones de la infancia y pudimos sentir que tenemos algo que ver con el arte y trabajamos en esto arduamente. Estudios de carbón, “simples” dibujos al lápiz o en tinta china, a veces grabados en linóleo nacieron en este periodo de Zoltán Simon, los dibujos naturales se transformaron en su propia realidad creada. ?Cuáles fueron aquellos objetos, quiénes fueron los protagonistas en los dibujos de su adolescencia y los tempranos veintes?
Dice él: “Los objetos de la infancia, plantas, pájaros y suenos, la admiración inmensa de la vida fueron la certeza inconfundible, que yo soy parte íntegra de la existencia, me llenaron de felicidad.” (del libro „Vargabetuk”) Existieron también sus cuentos, sus figuras imaginarias; no pudo, no quiso romper con lo figurativo, que ha sido tan interpretable para otros. A través de las maravillosas arrugas de sus viejos “duendales” y ancianas representó los profundos surcos de la vida, tan característicos del rostro humano, desde su temprana edad artística. Notó muy joven, las hermosas senales de la vejez. Dibujar viejos es más “fácil” y mejor, tienen más puntos de referencia en la cara. Más tarde en el arte de Simon aparecen todavía las caras ancianas, ligadas a un cuerpo joven; esto provoca numerosos reganos en el libro de visitantes en las exposiciones, acusan de “demasiado sombrío” y tildan su visión del mundo de “pesimista”.

“?Por qué tildan su obra a veces de sombría, triste y arisca? Donde él aparece lleva consigo la alegría y contagia a sus amigos, a conocidos; dice cosas agradables, sus historias son alegres. ?Dónde se encuentra la contradicción? ?Será un poco esquizoide? No lo creo. Y no hay contradicción. Pero ?Quién y qué es humorístico? A mi no me agrada en el cine de Chaplin, cuándo por ejemplo, se descompone la máquina automática que gira el elote y con velocidad enorme, talla la cabeza del obrero; tampoco me da risa si se cae de las alturas, o recibe bofetadas, o patean su trasero. Me causan un nudo en la garganta, me bloquean, no puedo reír; sufro con la gente en apuros...Claro el contenido es distinto, Chaplin supo como acercarse a las masas y como formar su opinión. ?Quién, cuándo y qué juzga lo estético? ?Es cuestión de enfoques? ?El autorretrato del anciano Rembrandt, no es estético? ?Las chozas derrumbadas, la mitad de res colgada en un cuadro? Albrecht Dürer, su esposa y su madre anciana eran bizcos y sus ojos saltados. ?Y por esos sus dibujos no son bonitos?”

Simon escribe así de las arrugas: “La cara de la ciudad se ve cansada, exhausta, sus arrugas son las de la gente. Los días ruedan uno tras otro. Saber que sin darse cuenta una persona se sustituye con otra y cualquiera se parará en mi lugar, me llevó a la conclusión que mi existencia es cuestionable.” Cuando escribió Simon estas palabras ya eran del pasado su sentimiento de protección y el cielo despejado de la infancia. Se había dado cuenta que vivir exclusivamente del trabajo artístico es imposible, así como es imposible darse a conocer y crear a la vez.”

“Su trabajo en los ochentas: gráficas aplicadas, ilustraciones de libros de texto significaba algo artísticamente pero tenía las manos atadas. Visualizar con precisión es una tarea dura, ya que es indispensable en la ensenanza. El diseno gráfico también requiere de creatividad y de la utilización de la “computadora humana”, nuestro cerebro, por lo menos previene que no se oxiden los engranes. Pero el producto refleja sólo parcialmente la personalidad del artista. Éste, se subordina al servicio de algo, o de alguien. No importa, al contrario, se pueden hacer estudios previos y enumerar variaciones hasta que finalmente nazca la escencia madura de un círculo de pensamientos y la visualización de una actividad. Es importante la habilidad imaginativa y el simbolismo. Simon logró esto varias veces con lo cual obtuvo recursos y solvencia. Al observar su obra tipográfica podemos percibir, que durante estos seis anos de su vida, hizo un trabajo gigantesco, pero escaseaba el tiempo para realizar sus propias creaciones.”

“Cuando se trataba de encargos de trabajos en color, Zoltán Simon siguiendo instrucciones dadas de todo tipo y cumpliendo con los requerimientos, empleó orgías pintorescas, no precisamente con herramientas gráficas. Esto debilitaba su personalidad, obras que llevaban más sudor y esfuerzo palpable. Sus dibujos en blanco y negro son más coloridos, a través de la tonalidad de sus líneas elaboradas. Siempre sucede algo en sus hojas grabadas, más allá de la visualización sensible y fina, tiene historietas digeribles para todo observador. La pregunta es, si es válido que todo el mundo digiera nuestra obra. ?Vale la pena ser siempre explícito y exigir una interpretación de nuestra personalidad?”

“Posteriormente, con los cambios económicos y políticos en Hungría, Simon regresó hacia sus gráficas, grabados únicos, aumentó el número de obras y así surgía la necesidad de ensenarlas. ?Por qué? Porque no se trabaja para el cajón. Él quiso dar algo al mundo del mundo, ensenar en su espejo como nos refleja. Buscó las oportunidades de exponer, obviamente las condiciones para exhibir también estaban en pleno cambio. Se tenía que participar en todos los ámbitos, instituciones reconocidas y no reconocidas iniciaron concursos. Simon, a veces con éxito a veces sin él, trabajaba buscando caminos nuevos en sus hojas. Realizó experimentos con materiales, técnicas, colores nuevos. Suena muy simple, pero es una tarea enorme en tiempo y en espacio. Si el jurado rechazó su propuesta, lo vivió como un fracaso total, en momentos así, hasta un optimista con autoestima alta, hubiera dudado de su talento, más aún, un artista que busca caminos nuevos y tiene conflictos internos. Fuí testigo de rompimiento de hojas, descontentos y escuché su cuestionamiento: ?Ahora a dónde?”

”Es necesario mencionar aquí, que el mercado artístico estaba invadido con obras buenas y malas. La única manera que Simon quedara bien parado en esta arena, era exhibir continuamente; pero preparar el material, enmarcar, rentar las salas, transportar el material dentro del país, o al extranjero no es barato.
El artista tiene que cubrir todos los gastos, si esto no está dentro de las cláusulas del concurso. Las pequenas organizaciones artísticas carecen de recursos, el apoyo por parte de las instituciones culturales apunta hacía propósitos específicos. Si la persona no cumple con las expectativas de la moda o con los objetivos predeterminados, no puede ser sujeto de financiamiento, o bien no vale la pena financiarla. Y como en un sinnúmero de ambitos de esta patria apesta por oportunismo, falta de ética, diletantismo, ruidosas discusiones de “disque” profesionales empapadas con política, se percibe lo mismo, en las salas y en las oficinas de las artes plásticas. La pobreza es enorme, la riqueza también, unos carentes de gusto, otros son esnobs. Es la causa de todas las discusiones. ?Qué puede hacer en estas condiciones una persona llena de ganas de crear? Busca un yugo, se somete para sobrevivir y si le sobra fuerza, continúa su lucha por la autorealización. No pierde de vista sus metas. De esto también escribió ya (Vargabetuk) : “Creo que es esta la ambigüedad, que dio pie a la secuencia de las vueltas en vano y al final de este camino debe de estar la certeza de la razón”
Para alcanzar esta cierta razón – solo se puede esperar -, Zoltán Simon va a tener suficiente tiempo, tal vez otros cincuenta anos. “


Klára Vértesi